MANIFIESTO DE FUTURO

Una nueva concepción de Canarias

Después de cinco siglos de pasiva dependencia de centros de poder  de todo tipo situados fuera del Archipiélago, y después de los años transcurridos de relativa autonomía, obtenida vergonzosamente a través de la vía segundona del artículo 143 de la Constitución española de 1978 – las comunidades autónomas verdaderamente singulares adoptaron la vía del artículo 151- y del Estatuto correspondiente, original y reformado, Canarias, con vistas al nuevo siglo y al nuevo milenio, necesita reformular una alternativa política ambiciosa que, sin perder de vista el pasado de nuestra nación, sea capaz de articular definitivamente una sociedad homogénea, una unidad de convivencia, con reflejos e instrumentos políticos, económicos, sociales, culturales e institucionales propios y no emanados de influencias o de mimetismo externos.Canarias puede bastarse a sí misma en su proyección en el área político-económica española, europea y atlántica, y sólo se trata de reacomodarnos a esos espacios de convivencia con mayor solvencia y personalidad.Se trata de aportar un programa básico de iniciativas políticas que nos liberen mentalmente y nos hagan ir al encuentro de nosotros mismos como un conjunto de hombres y de mujeres de procedencia y de condición social muy distintas, pero depositario de una autoconciencia de grupo diferenciado  respetuoso con su historia  y con la pluralidad de sus orígenes culturales. Se trata de aportar un programa básico de iniciativas y de objetivos políticos que haga posible de una vez la deseada integración política, económica, social, cultural e institucional del Archipiélago y su ventajosa inserción en el mundo de nuestros días.
¿A qué acuerdos fundamentales tendríamos que llegar? 
1.- Consolidación de nuestro territorio nacional canario mediante el reconocimiento de las aguas archipielágicas por parte del Estado español y por parte de las instancias internacionales, así como del subsuelo y del aire sobre esas aguas, para que queden bajo competencia nacional de la Comunidad Canaria. Freno a la explotación de nuestras aguas y control efectivo de las mismas, entendidas como las correspondientes al perímetro archipielágico, mar territorial y zona económica exclusiva.
 2.- Pacto con el Estado español de soberanía compartida en todos aquellos ámbitos actualmente no transferibles en el marco de la actual Constitución, siguiendo la avenida jurídica ya abierta  por la disposición adicional tercera de esa misma Constitución, a través de la cual en su día se nos transfirió una materia reservada al Estado como fue un Régimen Económico y Fiscal específico, y tal y como posibilita el artículo 150.2 de la citada Carta Magna para todo tipo de transferencias o delegaciones de facultades de titularidad estatal.
 3.- Competencias en relaciones exteriores de todo tipo: diplomáticas, económicas, comerciales, de cooperación cultural, científica y técnica, y en especial políticas nacionales canarias de relaciones con África y América y con nuestras comunidades de emigrantes. Reflexión continua y profunda sobre nuestro papel en la Unión Europea ante la nueva Constitución que ha de regir ese marco de convivencia de países. Paliativos a  la “cultura de la subvención” que hoy hace posible una economía canaria engañosa.
4.- Creación en el seno de nuestro Parlamento de una Comisión permanente que estudie la viabilidad o no viabilidad de la aplicación en Canarias de los preceptos constitucionales y de las Leyes Orgánicas del Estado español, teniendo presente los ejemplos de la improcedencia manifiesta de leyes básicas estatales en Canarias como la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones, o como la Ley de Extranjería española.
5.- Definitiva articulación institucional de la nación canaria. Gobierno nacional con sus funciones ejecutivas propias, reforzando, particularmente, las labores planificadoras y coordinadoras con cabildos y ayuntamientos; gobiernos insulares fuertes y con verdadera representación parlamentaria en la Comisión de Cabildos; gobiernos municipales con todas las competencias que permitan una administración más cercana al administrado y que favorezcan la efectiva participación ciudadana.
 6.- Defensa inequívoca, en aras de evitar la superpoblación del Archipiélago y de proteger a la población residente actual, nativa o no, del trabajador canario y del empresario de las islas, mediante instrumentos legales que frenen la alta inmigración legal e ilegal (Ley de Residencia o mecanismo regulador similar) y la sobreexplotación de nuestras fuentes de riqueza y la salida al exterior de los beneficios correspondientes.
7.- Promoción y desarrollo de un empresariado canario y de un sindicalismo canario en permanente diálogo social y comprometidos en la defensa de nuestra economía nacional sin depender de centros de decisión corporativos ajenos a nuestros verdaderos intereses.
 8.- Soberanía hacendística, planteada desde el conocimiento de nuestras recaudaciones tributarias en general, de lo que aportamos actualmente al Estado y de lo que recibimos de él. Propugnamos dotar a nuestra Comunidad, tras el concierto correspondiente con el Estado, de su propia Hacienda, con el objeto de establecer, mantener y  regular su propio régimen tributario y de aplicar las fiscalidades diferenciadas que se estimen pertinentes a empresas foráneas, como grandes superficies comerciales, constructoras, aseguradoras, bancos, empresas hoteleras, que operan en nuestro territorio nacional canario y declaran sus beneficios y cotizan fuera de aquí.
9.- Política nacional canaria de control de nuestros recursos naturales, de las fuentes de energía, de la red de telecomunicaciones, de los transportes, de los puertos, aeropuertos y helipuertos.
10.- Política de desarrollo sostenible. Freno a la explotación y al deterioro del territorio de nuestras islas. Pacto nacional canario para consensuar políticas urbanístico-medioambientales acordes con nuestras geografías particulares. Proponer  una suspensión temporal de la construcción de nuevas camas turísticas, acompañada de una reflexión al respecto de todos los sectores afectados;  proceder a la restitución de plantas alojativas envejecidas y al diseño de un modelo de construcción para el ocio que no perturbe nuestro hábitat natural.
11.- Defensa radical en Europa de nuestra agricultura, sin menoscabo de estudiar, paralelamente, programas de cultivos alternativos de comercialización más ventajosa; de nuestra ganadería, que soporta una competencia desleal con respecto a las producciones agropecuarias europeas primadas con el REA,         y de nuestra industria agroalimentaria de transformación. Defensa de nuestra pesca. Potenciación,  con acuerdos bilaterales con los países vecinos, de una flota pesquera nacional canaria.
 12.- Plan cultural nacional canario.  Inventario riguroso e investigación de los rasgos que nos definen como pueblo atlántico y abierto y promoción del conocimiento de esas singularidades (modalidad lingüística, geografía, antropología, flora, fauna, historia, literatura…) entre nuestra población, sin descuidar nunca la formación integral universal de nuestra gente. Academia Canaria de la Lengua. Editora Nacional Canaria. Plan de Bibliotecas y Museos. Oficina de Promoción Interna y Externa de nuestros creadores en general. Radiotelevisión Nacional.
 13.- Modelo educativo integral donde el conocimiento de nuestra realidad canaria no rivalice, sino complemente en su medida, el conocimiento de la realidad universal. Comisión de seguimiento de la aplicación de la leyes educativas generales españolas en nuestro territorio. Desburocratización de la profesión docente y apoyo a la formación continuada de nuestros profesionales de la enseñanza. Estudio de las  necesidades del mercado laboral y oferta de suficientes plazas en los estudios de Formación Profesional. Coordinación real entre los planes docentes y los planes de investigación de nuestras dos universidades, desde el escrupuloso respeto a la autonomía de esas dos instituciones y al derecho a la promoción general del conocimiento y a la investigación pura, aunque primando la financiación de proyectos de I+D+I orientados a fortalecer la ciencia, la tecnología y la industria insular.
14.- Políticas sociales. Sanidad pública prestigiada, sin excluir los conciertos con la sanidad privada en aquellos casos que se estimen ventajosos para cumplir mejor ese servicio. Hospitales comarcales, programas de humanización en el trato al paciente. Servicios sociales: pensiones dignas para nuestros mayores y disponibilidad suficiente de plazas en centros geriátricos. Atención a marginados y drogodependientes en centros propios de la administración o en centros de ONGS subvencionados y controlados oficialmente. Políticas coordinadas de reciclaje laboral mediante un organismo donde se integren todos los recursos y las políticas de lucha contra el paro.
15.- Plan de seguridad nacional canario. Policía nacional canaria, profesionalizada y especializada en la vigilancia de nuestras aguas territoriales,  de nuestros puertos y aeropuertos, de nuestras zonas turísticas más populosas, de nuestros espacios protegidos…
16.- Administración de justicia nacional canaria, propiciando las disposiciones legales que hagan posible que los órganos jurisdiccionales estén cubiertos por personal canario,  a fin de lograr la permanencia en el cargo, el acercamiento de la justicia al pueblo y la identidad de las idiosincrasias de los juzgadores y del pueblo al que se imparte justicia.
17.- Ley Electoral Canaria, donde la representación proporcional de la población del Archipiélago no impida la presencia en el Parlamento de las minorías insulares y de las minorías ideológicas, con el fin de no secuestrar el espíritu democrático en beneficio de las fuerzas mayoritarias que hoy impiden todo tipo de modificación de las barreras electorales de exclusión vigentes, desconocidas a lo largo de la historia del Derecho comparado occidental.
18.- Consenso nacional canario para dotarnos y, consiguientemente, afianzar en nuestro pueblo sus símbolos básicos de identidad y, de modo especial, el Mapa del Archipiélago (Tierra y Mar), la Fiesta, el Himno y la Bandera Nacional Canaria (tricolor con siete estrellas verdes)